martes, 14 de mayo de 2013

LA LEYENDA DEL SOL Y LA NOCHE, por Leibi Ng (publicado en la antología de Banreservas HUELLAS DE LA LEYENDA).

"...Cayó precipitada y su larga melena brillante de betún iba cubriendo todo con su oscuro misterio: los árboles, las peñas, los ríos y sus orillas, bohíos y corrales, valles, pueblos y riscos... La Noche había nacido para oponerse al Sol".


Por Leibi Ng

Hacía ya muchos años que el Sol besaba a la Montaña. Con su resplandor la acariciaba de la cúspide a la falda.
Marrón, amarilla o negra en sus extensas laderas, ella siempre daba hijos verdes: ornamentales o de suaves frutos.
El Sol enamorado le trajo un día a Arco iris y abrillantó el espacio infinito de azul.
Con jirones de nubes hizo un collar muy blanco que ella movió coqueta alrededor de su garganta de piedra.
Claro y diáfano, duraba el Día para siempre.
En cierta ocasión, Sol se vio obligado a separarse de Montaña. Fue cuando descubrió en un acantilado, una caverna cubierta de espesa vegetación. Helechos gigantes, hiedras y enredaderas formaban una tupida puerta que ni el más valiente rayo podía traspasar.
Sol se puso frío de preocupación. Él que era el centro del universo, no podía permitir que una simple cueva escapara de su luz.
Radiante, esplendoroso, reunió toda la energía de su potente luz.
Primero envió Rayos Tibios de la Alborada. Ágilmente lucharon contra Rocío y Escarcha hasta evaporarlos en un débil rastro de humo gris. La cueva permaneció cerrada y sin luz.
Después llegaron raudos Rayos de Media Mañana. Lucharon con todo su calor, pero no pudieron pasar de las enredaderas.
Finalmente descendieron Rayos de Pleno Mediodía. Ardientes, verticales; quemaron piedras y marchitaron hiedras, pero la cueva se mantuvo cerrada y sin luz.
Sol, desaforado llamó a su hermano Viento.
Viento rompió el collar de nubes de la hermosa Montaña. Así desató a Lluvia, agua precipitada que suelta y juguetona dio muchísimas vueltas antes de regresar a su mullida casa de algodón.
Por horas, Viento y Lluvia azotaron a Montaña. Quebraron cedros, robles, ébanos y caobos, sin contar limoncillos, aguacates y un manaclar sin dueño. Los pinos destrozados cubrieron grandes zonas, pero la cueva permaneció cerrada y sin luz.
Cuando Viento y Lluvia se marcharon vencidos, hilos de plata descendieron incontenibles: Montaña lloraba sus árboles caídos.
Tras el susurro de riachuelos, una mujer de sombras, con piel hecha de sueños y pies transparentes, con larga cabellera a modo de manto sobre el cuerpo desnudo, salió de la caverna. Un grito agudo, como de ave triunfante salió de su garganta. Calor, Lluvia y Viento había vencido, ¿dónde estaba ese Sol arrogante?
Sol regresó en ese mismo instante. Clavó en la extraña sus pupilas de fuego. Sin poder soportarlo, ella corrió a ocultarse, pero sus pies de agua se le voltearon presos de las raíces brotadas. Un grito de dolor se escuchó en el silencio y Viento lo bautizó "jupido".
Cubrió sus pies distintos con su melena enorme. Perdida, elevó altiva su mirada de orgullo. Desafiante clavó en el astro sus pupilas de abismo.
Valiente, Sol enfrentó aquella ira por él desconocida, pero lanzas de hielo penetraron en su cuerpo candentes y enigmas y misterios, preguntas sin respuestas hirieron brutalmente su cuerpo hecho de luz.
 Fue en ese momento que escaparon unidos los colores de la vida: azul, rojo, amarillo... dejaron el espacio a uno solo más fuerte que creció incontenible amenazando a Sol.
Entonces Montaña se removió temblando desde la tierra llana, retorciendo su cumbre. Todos los hijos verdes se estremecieron juntos y desencadenaron un poderoso alud. Entre lluvia de piedras y sacrificio de árboles Sol se recuperó.
Cegada para siempre, Ciguapa tambaleaba. Sus pies volteados negáronle equilibrio. Y ahora que no podía darle a nadie la espalda, si entraba o si salía del refugio de piedra fue de vida o de muerte... Cayó precipitada y su larga melena brillante de betún iba cubriendo todo con su oscuro misterio: los árboles, las peñas, los ríos y sus orillas, bohíos y corrales, valles, pueblos y riscos... La Noche había nacido para oponerse al Sol.
 Desde entonces, la claridad termina después de doce horas de cálido esplendor. El Sol besa a la Montaña. La rodea de Arco iris, de un infinito azul, después se va prudente dando paso a esta Noche que oscura y silenciosa hace brillar estrellas en su enorme melena de apagado carbón.
***

A veces, en luna llena, Montaña se apiada de Noche Serena. La deja entrar con la tristeza prendida en su melena... dicen que va derecho hasta el charco de plata que hay en su antigua cueva y con polvo de estrellas se lava sus dos pies.

Origen del mito?

Saludos afectuosos Leiby:

Desde pequeño estoy escuchando historias de Ciguapa a pescadores en Isla de Mona.
Yo soy de Cabo Rojo, Puerto Rico. Desearía saber si en su tesis u otras, me puede dar más información sobre la Ciguapa. Si este vocablo viajó de la hermana República Dominicana hasta mi isla o pudo viajar de Isla Mona a su país. Trabajé en Isla de Mona de 1960-1966 y tengo unas 16 entrevistas con personas que trabajaron allí en las minas de Guano y el CCC Camp en Sardinera. También sé que de la República iban personas a trabajar a Isla de Mona en los dos proyectos mencionados. Pero este nombre lo he escuchado desde el 1945 hasta hoy y mi pueblo es del área Oeste de Puerto Rico.
Le agradecería mucho a usted alguna información sobre este particular.
Muy respetuosamente,
Luis A. Ramírez de Arellano
Mona Island Historian

miércoles, 1 de mayo de 2013

Las ciguapas y la ciguapa



¡Jamás hubo un dolor como el de las ciguapas!
No hubo un amor ni un beso bajo sus cabelleras.
Ni calumnia, ni infamia, ni mentira o blasfemia,
ni más cruel calabozo que mitos y leyendas.

Fue tanto su martirio que invirtieron sus pasos
para huir de la historia, de grilletes, de histerias.

Para escapar de fábulas se vistieron de diosas,
de hojarasca, de aves y de sombras que asoman.

Nadie supo sus nombres.
Nadie supo sus penas.
Se ocultaron en cuentos
de caminos y sendas.

Sus pasos sigilosos no habitan en los libros.
No hubo tumba ni fosa para sus pies andantes,
ni siquiera un artista que plasmara sus huellas.

Imagen de la imagen en la cruz y en la espada
las ciguapas se hundieron para siempre en las charcas.
Desde el fondo del agua su dolor se confunde
en un simple espejismo que diluye sus almas.

La ciguapa es la hembra que no está en nuestra historia.
 Al caminar se aleja de su propia mirada.

La ciguapa es la sombra que despierta dormida
 ajena de sí misma, siempre triste y callada.

Ni tan sólo una huella,
ni tan solo una lápida.
Ningún nombre o recuerdo;
al caminar, se aleja de su propia mirada.

La ciguapa es la sombra que despierta dormida.
¡Jamás hubo un dolor como el de la ciguapa!

Luis Carvajal

sábado, 8 de enero de 2011

Elizabeth Polanco sobre la Ciguapa

Escribí esto pensando en tu blog de la ciguapa ahora mismo. Si lo deseas tienes mi permiso para publicarlo en tu blog.
Elizabeth Polanco


Mitologia Dominicana















La Ciguapa

La ciguapa es imagen de volver al pasado
caminar hacia atrás retrocediendo el tiempo
descubrir los misterios,
reconquistar sus sueños

Encontrar las auroras que quedaron guardadas
saborear los secretos, la noche encandilada,
recuperar las horas de aquel dorado estío
que aún residen en él, tenuemente bordadas

Confunde los caminos
al alterar sus pasos
que nunca las encuentren la tristeza ni el llanto
esconde los ropajes, los sollozos, los mantos.

La ciguapa es imagen de quien domina el tiempo
vela al dormido que espera, cuida al que cansado vuelve.
es amiga del sol, cómplice de la luna,
dueña de la templanza, refulge hasta en la bruma.


Copyright ©2010 Elizabeth Polanco. All Rights reserved.